Sus miradas eran la muestra de su deseo de escapar, de construir cabañas a cielo abierto.

Te invito a un café. Dejemos pasar esta tarde de otoño que camina lenta como una manada de dinosaurios y cuéntame cómo te va. No cojas el teléfono. Que les jodan a todos. Sólo dime lo bien que van a ir las cosas.

martes, 9 de marzo de 2010

Háblame de tus abrazos, de nuestro amor imperfecto.





A ti solo, en cumplimiento de una promesa que habrás olvidado como si fuera tuya.

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