Sus miradas eran la muestra de su deseo de escapar, de construir cabañas a cielo abierto.

Te invito a un café. Dejemos pasar esta tarde de otoño que camina lenta como una manada de dinosaurios y cuéntame cómo te va. No cojas el teléfono. Que les jodan a todos. Sólo dime lo bien que van a ir las cosas.

domingo, 21 de marzo de 2010

Que cambió el verme crecer por comer a diario.





¡¡¡¡¡¡TENGO LA MEJOR MADRE DEL MUNDO MUNDIAL!!!!!

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