
Allí nadie sueña con llegar a ser, porque cada uno ya es.
Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra... Aquí, por la noche, miráis la tele.
En el desierto no hay atascos, porque allí nadie quiere adelantar a nadie.
Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.
Vámonos.

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