Sus miradas eran la muestra de su deseo de escapar, de construir cabañas a cielo abierto.

Te invito a un café. Dejemos pasar esta tarde de otoño que camina lenta como una manada de dinosaurios y cuéntame cómo te va. No cojas el teléfono. Que les jodan a todos. Sólo dime lo bien que van a ir las cosas.

sábado, 6 de marzo de 2010




Más que amor, dinero o fama, dame verdad. Me senté a una mesa donde había manjares exquisitos y vino en abundancia, rodeado de comensales obsequiosos, pero carente de verdad y sinceridad. Me alejé de esa mesa inhóspita sintiendo todavía hambre. La hospitalidad era tan fría como el hielo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario