Sus miradas eran la muestra de su deseo de escapar, de construir cabañas a cielo abierto.

Te invito a un café. Dejemos pasar esta tarde de otoño que camina lenta como una manada de dinosaurios y cuéntame cómo te va. No cojas el teléfono. Que les jodan a todos. Sólo dime lo bien que van a ir las cosas.

domingo, 14 de marzo de 2010

Vuelas como la risa, como el diente de león. Si yo te miento, tú lo haces mejor....



Acepto gustoso tu oferta, sólo con una condición:
que no se acabe esta noche y que no me enamore yo.




Se cayeron mis alas y yo no me rendí,

así que ven aquí,

brindemos que hoy es siempre todavía,

que nunca me gustaron las despedidas.



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