Sus miradas eran la muestra de su deseo de escapar, de construir cabañas a cielo abierto.

Te invito a un café. Dejemos pasar esta tarde de otoño que camina lenta como una manada de dinosaurios y cuéntame cómo te va. No cojas el teléfono. Que les jodan a todos. Sólo dime lo bien que van a ir las cosas.

jueves, 18 de marzo de 2010

La tortura, ni arte, ni cultura.




"Y de repente el toro miró hacia mí. Con la inocencia
de todos los animales reflejada en los ojos, pero
también con una imploración. Era la querella
contra la injusticia inexplicable, la
súplica frente a la innecesaria crueldad".

El crucificado inocente, el ser doliente
de la España cínica, es el toro, la vaquilla...



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