Sus miradas eran la muestra de su deseo de escapar, de construir cabañas a cielo abierto.

Te invito a un café. Dejemos pasar esta tarde de otoño que camina lenta como una manada de dinosaurios y cuéntame cómo te va. No cojas el teléfono. Que les jodan a todos. Sólo dime lo bien que van a ir las cosas.

domingo, 20 de junio de 2010

Hagamos un trato.




De vez en cuando hay que hacer
una pausa
contemplarse a sí mismo
sin la fruición cotidiana
examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa
y no llorarse las mentiras
sino cantarse las verdades.




La derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva.






"Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos. Sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir."


José Saramago.



sábado, 19 de junio de 2010

Es demasiado fácil ganar, cuando se juega solo.





Y con esa última idea en la cabeza, llena de confianza, se desliza bajo las sábanas y se adormece feliz. No piensa que cuando has dejado de querer a una persona no debes mantenerla ligada a ti por el mero hecho de que te da seguridad y te hace sentir importante. El coste de la independencia es la libertad, y ésta sólo puede ser total cuando uno es honesto consigo mismo y con las personas a las que ha amado.



viernes, 26 de marzo de 2010

Encuéntrate a ti mismo.




Algún día,
en cualquier parte
en cualquier lugar
te encontrarás a ti mismo
y ésa, y solo ésa,
puede ser la más feliz
o la más amarga
de tus horas.


jueves, 25 de marzo de 2010

All you need, is love.




THERE´S NOTHING YOU CAN DO THAT CAN´T BE DONE

domingo, 21 de marzo de 2010

Que cambió el verme crecer por comer a diario.





¡¡¡¡¡¡TENGO LA MEJOR MADRE DEL MUNDO MUNDIAL!!!!!

viernes, 19 de marzo de 2010

Negro como una cáries, como un septiembre estudiantil.




No digas que aquí hay silencio,
podrás decir que no oyes.


jueves, 18 de marzo de 2010

La tortura, ni arte, ni cultura.




"Y de repente el toro miró hacia mí. Con la inocencia
de todos los animales reflejada en los ojos, pero
también con una imploración. Era la querella
contra la injusticia inexplicable, la
súplica frente a la innecesaria crueldad".

El crucificado inocente, el ser doliente
de la España cínica, es el toro, la vaquilla...



Nunca seré tu héroe.




- ¿A dónde vas?
- Con suerte, hacia delante.




miércoles, 17 de marzo de 2010

¿Qué harás cuando el tiempo devore todas tus horas?




para curarte la herida, para despejar
tus dudas, para enterrarte en caricias, para
esconderte en sus manos, para que te amparen
frías.


Despacito y buena letra, que el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.




qué bueno respirar, sentirte vivo.
Y qué le voy a hacer si la gente
me condenó al olvido, a ser autosuficiente,
si con eso sobrevivo, que no es poco,
mejor loco que mal acompañado.

martes, 16 de marzo de 2010

lunes, 15 de marzo de 2010

De la luz de tu utopía, que tu voz tape este estruendo.


mala tierra, trágame.

A Madrid le faltan caricias y abrazos, se los daremos ahora. ¿Dónde te has metido?, te creía perdido, me besas y aguantas mis medias mentiras. Traes por fin la calma.




Que no haya mas despedidas, que no eres Ilsa Lazlo ni yo Rick Blaine,
ni soy tan idiota, no te dejaría ir.

domingo, 14 de marzo de 2010

Buenos días, princesa.


PROHIBIDA LA ENTRADA A ARAÑAS Y VISIGODOS.


El silencio es el grito más fuerte.

- Buenos días princesa! he soñado toda la noche contigo, íbamos al cine y tu llevabas aquel vestido rosa que me gusta tanto, solo pienso en ti princesa, pienso siempre en ti, y ahora..
- Mama! Papa me lleva en carretilla, pero lo hace fatal me hace morir de risa, vamos los primeros! Cuantos puntos tenemos hoy papa?
- Corre! Vamos! que vienen los malos que gritan! Vamonos!
- Donde?
- Aquí, aquí, ven corre ven! Deprisa.






Vuelas como la risa, como el diente de león. Si yo te miento, tú lo haces mejor....



Acepto gustoso tu oferta, sólo con una condición:
que no se acabe esta noche y que no me enamore yo.




Se cayeron mis alas y yo no me rendí,

así que ven aquí,

brindemos que hoy es siempre todavía,

que nunca me gustaron las despedidas.



Un mundo que agoniza.





“Todo cuanto sea conservar el medio es progresar; todo lo que signifique alternarlo esencialmente es retroceder"

sábado, 13 de marzo de 2010

Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.



Allí nadie sueña con llegar a ser, porque cada uno ya es.
Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra... Aquí, por la noche, miráis la tele.
En el desierto no hay atascos, porque allí nadie quiere adelantar a nadie.
Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.
Vámonos.


viernes, 12 de marzo de 2010

Y nombrarte o esperarte en un café, y padecer otro principio, y volver a los sitios en que me has abandonado y ser asesinado allí donde te amé.



Pero de repente apareciste tú y entonces el recuerdo dejó de doler. Porque todo cobró sentido. El mundo amanecía en ti y nosotros despertábamos.


Permitamos que el tiempo venga a buscarnos en vez de luchar contra él.




... que su padre aspirara a hacer de él algo más que un quesero era un hecho que honraba a su padre

jueves, 11 de marzo de 2010

Acuérdate de vivir.

"un futuro donde se rompen los espejismos, en el que estallan los oxímoron en el que el desempleado encuentra trabajo y redención, un futuro que se cuela por la ventana en forma de susurro, o que encontramos en un papel escrito en la cocina, en el que los ángeles vuelven a ver arder las calles, en el que en la pared de enfrente alguien escribe un saludo de paz, un buenos días"



Amigos que uno va encontrando por el camino, y que desde entonces te acompañan en el resto del viaje.





A ti, querido recién llegado, que habitas esa patria lejana que es la infancia, te canto. A ti que alumbras con tu mirada incandescente, maravillado, este mundo que hoy es nieve, frío y a veces herida. Quise escribirte una canción, como quien regala las pocas enseñanzas que pudo encontrar con la edad y me doy cuenta de que sólo soy tu aprendiz.

Que el mundo es un lugar prodigioso lo sabes, lo delata el faro de tu mirada estrenando el paisaje que visitas, nuevo para todos por estar tú en él. Que a veces vivir es doler, quizá lo descubras tarde, ojalá muy tarde, pero hoy has venido a recordarnos que no es tan malo crecer.

Es verdad, el planeta que te regalamos no es el que soñamos para ti, pero en esa aventura estamos, tratando de iluminar un futuro diferente, que vendrá a verte cualquiera de estos días, para recordarte que una vez nosotros lo intentamos, porque de eso no dudes, nosotros lo intentamos. Y, créeme, merece la pena hacerlo.

Nosotros, hace tiempo fuimos como tú, y ahora al verte aprender el nombre de todas las cosas, arrancas las telarañas que cubrían las viejas estanterías donde guardábamos juguetes y sueños. Pero tú no serás como nosotros. Serás mejor, serás un gigante habitando una ciudad nueva, encaramada en las copas de los árboles de un bosque más verde que este que nos abriga.

Puede que un día las sombras alarguen sus dedos, te toquen y te sientas solo. Piensa que nosotros, alguna vez, también nos sentimos así, que sobrevivimos al tedio y al abandono gracias a que siempre hay alguien como tú, con quien compartir el vuelo y emborracharse de risa y luz. Y así sabrás que nunca estarás solo, porque aunque no estemos, allí estaremos.

Todos perdimos el tiempo y la razón alguna vez y sí, a veces da la sensación de que estar vivo, es algo así como estar asustado, pero el reto es sostenerle la mirada al miedo y saber sonreír con complacencia mirándolo de reojo cuando aprendemos a torcerle el brazo y lo dejamos atrás. Verás que pocas cosas son irreparables.

Los recuerdos a veces parecen echar sal en las heridas, incluso los buenos recuerdos. Porque indiscretos nos señalan la fugacidad de las cosas y nos hacen caer en la cuenta de que, aunque ahora seamos mejores, somos otros, de que algunas experiencias son como un relámpago que ilumina brevemente la noche, como una ráfaga de viento que trae olor a mar o hierbabuena, leve y lejano, en mitad de Madrid. Momentos luminosos y azules como un cielo de verano que finalmente serán víctimas de la voracidad de los relojes, de la velocidad que imponen estos tiempos.

Pero de repente apareciste tú y entonces el recuerdo dejó de doler. Porque todo cobró sentido. El mundo amanecía en ti y nosotros despertábamos.

No sé qué decirte. Nunca fui bueno para dar consejos. Y aunque la edad lo exige, creo que nunca dejé de ser un crío. No sé. Te iré guardando los tebeos para cuando quieras leerlos. Estoy deseando que vayamos al cine juntos. Que suerte tienes que aún no has leído el Vagabundo de las estrellas ni los poemas de Neruda o César Vallejo. Del amor hablamos otro día que a veces hacemos demasiada literatura al respecto y nos olvidamos de lo importante y además hay cosas que ni se hablan, ni se cantan. Se viven. Y nuestra obligación es acordarnos de hacerlo. Acordarse de vivir, digo. Así que manos a la obra.








No quiero que me ames con la furia de los ciclones, ni que mi sombra baile mecida por la llama incandescente de tu delirio. No quiero ser el espejismo que delata tus carencias. No quiero tu cautiverio de rosas . Sólo quiero que me acompañes durante un rato para escuchar el latir de los días.

No quiero que me odies, ni el ejercicio rutinario de tu rencor calmado, aunque mis canciones evidencien mis faltas y el miedo o el descuido desmagnetice las agujas y parezca un niño sabiondo unas veces y perdido muchas más. No lo merezco. Preferiría ser la infusión que calma tus noches de ardores y desvelos, la conversación tranquila en la barra del bar mientras la primavera abre los cielos y el pecho de los que perdieron el ánimo y el trabajo. Vendrán mejores días, me dices mientras tu risa arrastra la espuma de la cerveza que viaja hasta tus labios.

No pretendo remover conciencias. Sería hermoso pero no brillo con tanto ardor. No quiero portar la llama de exégetas que declaman con la mirada perdida en un horizonte de remolinos y explosiones mientras arde el palacio de invierno. Quizá sí, hacerte saber que no estás solo/a cuando el periódico te asalta cada mañana arrancándote interrogantes, cuando maldices, triste y airado/a, la maquinaria implacable que reparte el hambre y los perjuicios y a sus engrasadores, cuando sueñas mundos mejores, cuando te abriga la esperanza o el canto solidario, la certeza de que el mundo será más justo, la felicidad y el bienestar, mejor repartidos.

No quiero acomodarme en la retórica del fracaso. Cierto es que hay una dignidad que el vencedor nunca podrá conocer, pero me cansa que siempre pierdan los mismos y quiero verte celebrar una victoria tranquila, aunque sólo sea una, seguramente una de las primeras batallas ganadas que han de traer el olor a tierra mojada, el viernes, el verano, el recreo en el colegio, el rugir de las amapolas titilando en el campo de trigo, a este ir y venir rutilante, a esta ciudad de rugidos, zarpazos y miserias.

No quiero acomodarme en la retórica de la autocomplacencia. Envolverme en amianto, mirar desde la vidriera cómoda de mis privilegios una vida lejana, la nevera llena, los planes cumplidos, mientras el narcótico televisor alumbra mi habitación con el espectáculo de una realidad violenta por malherida. No quiero tanto. Me conformo con algunas cosas, no pocas: aprender qué supone vivir, tapar la calle, cambiar el mundo, recordar que cantar es bálsamo, reconocerme en el espejo, brindar con mis amigos, ganar alguna vez al mus o al truco, llorar a tu lado si es preciso, pelear contra los fantasmas del olvido, encontrar el secreto de las cosas más pequeñas, caminar a tu lado.

Por eso te miro, compañero, compañera, a veces sin que te des cuenta, y contemplo la cadencia de tus pasos como quien mide unos versos o memoriza una canción. Para tararearte cuando estés lejos, para no olvidarme del hueco en el que anido, porque así recuerdo qué es vivir.


martes, 9 de marzo de 2010

Háblame de tus abrazos, de nuestro amor imperfecto.





A ti solo, en cumplimiento de una promesa que habrás olvidado como si fuera tuya.

El éxito profesional es un invento del siglo 20.




Quiero repetirte los consejos que te di en el sentido de que deberías cambiar radicalmente de estilo de vida y empezar a hacer cosas que antes ni siquiera imaginabas o que nunca te habías atrevido a intentar. Sé audaz. Son demasiadas las personas que se sienten infelices y que no toman la iniciativa de cambiar su situación porque se las ha condicionado para que acepten una vida basada en la estabilidad, las convenciones y el conformismo. Tal vez parezca que todo eso nos proporciona serenidad, pero en realidad no hay nada más perjudicial para el espíritu aventurero del hombre que la idea de un futuro estable. El núcleo esencial del alma humana es la pasión por la aventura. La dicha de vivir proviene de nuestros encuentros con experiencias nuevas y de ahí que no haya mayor dicha que vivir con unos horizontes que cambian sin cesar, con un sol que es nuevo y distinto cada día. Si quieres obtener más de la vida, Ron, debes renunciar a una existencia segura y monótona. Debes adoptar un estilo de vida que al principio te parecerá enloquecedor. Sin embargo, una vez que te acostumbres, comprenderás el sentido de una vida semejante y apreciarás su extraordinaria belleza. En pocas palabras, deja Salton City y ponte en marcha. Te aseguro que sentirás una gran alegría si lo haces. No eches raíces, no te establezcas. Cambia a menudo de lugar, lleva una vida nómada, renueva cada día tus expectativas. Aun te quedan muchos años de vida, Ron, y sería una pena que no aprovecharas este momento para introducir cambios revolucionarios en tu existencia y adentrarte en un reino de experiencias que desconoces…


lunes, 8 de marzo de 2010

Lo infinito está dentro, yo soy el horizonte recogido.






Si puedes mantener la cabeza cuando todos
pierden la suya y por eso te culpan;
si puedes confiar en ti cuando de ti todos dudan,
pero admites también sus dudas;
si puedes esperar sin cansarte en la espera
o recibir una mentira, y no responder con mentiras,
o ser odiado, y no dar lugar al odio,
y , aun así, no parecer muy bueno, ni muy sabio.
Si puedes soñar y no hacer de los sueños tu maestro,
si puedes pensar y no hacer de las ideas tu objetivo,
si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre
y tratar de la misma manera a esos dos farsantes;
si puedes soportar el oír la verdad que has dicho
manipulada por bribones que buscan engañar a los tontos,
o ver rotas aquellas cosas a las que entregaste tu vida,
y agacharte y reconstruirlas con herramientas viejas.
Si puedes arrinconar todas tus victorias
y arriesgarlas en un golpe de suerte
y perder y empezar de nuevo desde el principio
y nunca decir nada de lo que has perdido;
si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones
para jugar tu turno tiempo después de que se hayan gastado,
y así resistir cuando no te quede nada
excepto la Voluntad que les dice: “resiste”.
Si puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud
o pasear con reyes y no perder el sentido común;
si los enemigos y los amigos no pueden herirte,
si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado;
si puedes llenar el minuto que no perdona
con el valor de los sesenta segundos de su duración;
tuya es la tierra y todo lo que en ella habita,
y –lo que es más-, serás hombre, hijo mío.


domingo, 7 de marzo de 2010

Pensé en tus ojos que será lo que quede cuando tu cuerpo se arrugue y me muestre tu belleza interna.






El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante. Lo que no significa alocadamente, sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro, examinándote de la asignatura fundamental: el Amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida.


Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro.




Yo voy donde no haya entes que me digan nada y tenga que rendir examen de pureza entre impuros.


Hace ya un añito...

sábado, 6 de marzo de 2010

Y odiaré, con calma, tu risa.


¿qué hiciste en mi ausencia?
Dime que te acordaste de mí.





Más que amor, dinero o fama, dame verdad. Me senté a una mesa donde había manjares exquisitos y vino en abundancia, rodeado de comensales obsequiosos, pero carente de verdad y sinceridad. Me alejé de esa mesa inhóspita sintiendo todavía hambre. La hospitalidad era tan fría como el hielo.

viernes, 5 de marzo de 2010

Definitivamente, hoy, no ha sido un buen día





Creo que voy a empezar un blog, tras el cierre de tuenti.